En uno de esos arrebatos de euforia que me dan cuando no he
dormido y tengo mucho que hacer, después de mis clases matutinas y una visita a
mi médico de cabecera (mi cuerpo indestructible parece que quiere dejarme mal
ante todos aquellos con los que presumo de que nunca enfermo), me he pasado por
el Carrefour para rellenar la despensa.
Sin pensar mucho, he deambulado por los pasillos cogiendo lo
que creía conveniente, y cuando estaba a punto de pasar por caja, me ha dado
por echar un ojo a mi compra:
Una botella de ron
3 botes de aceitunas
9 latas de comida para gatos
Igual soy un poco paranoica, pero esto es lo que me ha
parecido ver reflejado en los ojos de la cajera:
He espiado a derecha e izquierda para asegurarme de que nadie
estaba mirando y silbando discretamente he dado media vuelta y he rellenado la cesta
con comida sana sin preocuparme si quiera de cómo iba a cargar con ella hasta
casa.
Antes la escoliosis que el deshonor.
(Este cuadro y mucho más en
http://www.etsy.com/listing/109477017/crazy-old-cat-lady-painting)

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