jueves, 1 de marzo de 2012

Amor adolescente


Él se llama Sergio y ella Arancha. Ambos tienen 14 años aunque nadie lo diría porque él es un niño con voz de hombre, y a ella de niña apenas le queda el timbre.

Se sientan uno en frente del otro en clase y cuando creen que no les veo se dicen cosas y se hacen señas. Yo, claro, tengo que ponerme el disfraz de profe e indignarme mucho, y echar la bronca, pero en realidad les sonrío por dentro y me dan ganas de mandarles al parque a hablar de sus cosas y a ponerse de acuerdo.

Se pelean todo el tiempo y se acusan de no contestarse en el Tuenti la noche anterior, pero lo que más me gusta es cuando él la mira sin que ella lo sepa, y cuando Arancha le desafía en silencio y él baja los ojos y se rinde.

Luego, como es de esperar, llega el examen y Arancha saca un 8 y Sergio un 3, porque claro, con esa carita de ángel delante, a quién le interesa el present simple y los frequency adverbs. Yo cumplo con mi deber, le entrego las notas con cara de decepción, le recuerdo que lo puede hacer mejor, le advierto de la importancia del estudio, de que está desaprovechando su potencial, del futuro, el esfuerzo… pero en realidad lo que quiero hacer es abrazarle fuerte y decirle “te van a romper el corazón. Te lo van a  romper tanto…”

2 comentarios:

  1. ojalá alguien me lo hubiera dicho! pero supongo que aún así no hubiera hecho caso

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    1. La vida sería mucho más aburrida si no nos permitiéramos estrellarnos de vez en cuando. Que te rompan el corazón es un derecho, supongo.

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